Fabián Bielinsky era, hasta no hace mucho, un desconocido para casi todo el mundo. Pero el excepcional triunfo de crítica y público de su primer largometraje, Nueve Reinas, lo colocó en la posición envidiable y peligrosa- de ser un nuevo referente del cine argentino.
Es difícil contar un buen cuento aseveró el director al explicar cómo encaró su película-; lo principal de Nueve Reinas es que se trata de un film entretenido que trata de contar un buen cuento, que es esencial al cine. Uno de los aspectos más elogiados del film es la actuación de Ricardo Darín, un intérprete al que no siempre se toma en serio.
Darín es un actor descomunal explicó Bielinsky-, como pocos en este país. Tiene un verdadero dominio de lo cinematográfico en la actuación, no para de aportar cosas y siempre está completamente compenetrado con su personaje. El director también fue consultado respecto de si los actores se relacionaron con verdaderos delincuentes para construir sus personajes.
Los actores contó el director- no, pero yo sí. La investigación sobre los diferentes tipos de robos la hice charlando mucho con la gente, con las víctimas de esas cosas, que en realidad somos todos nosotros. También me apoyé en material periodístico. Un tema importante fue la visión que Bielinsky tiene del cine argentino. Se está dando una aparición de caras nuevas que están renovando el cine argentino. El problema de nuestro cine es que tenemos la tendencia a ser discursivos, a bajar línea todo el tiempo, retándole interés a la trama y sin preocuparse por contar un cuento con verdadera energía.
El problema abundó el realizador- reside en que las películas argentinas se preocupan demasiado por transmitir ideas, usando el cine como medio. Y, sobre todo, peca por no entretener. No en un sentido banal o superficial, claro. Bielinsky todavía se muestra sorprendido por el éxito de la película, y trata de explicarlo. Creo que parte del suceso se debe a que la gente agradece ver una película de género que, además tenga elementos del país donde vive.
La filiación cinéfila de Bielinsky no puede ser más clara. Me gustan los narradores explicó-, los que no le tienen miedo al género, los contadores de historias. Especialmente el cine clásico norteamericano y los que lo siguen, como Coppola y Scorsese, que tradujeron la esencia de la narración clásica y la tradujeron sobre sus necesidades u obsesiones personales. También me parece genial David Lynch (Terciopelo Azul, Una historia sencilla) que es el único director que comprendió verdaderamente lo onírico en el cine. Como es de rigor, no pudo faltar la cuestión sobre la película favorita del director Sin dudas dijo-, La Conversación, de Coppola: es perfecta y completamente paranoica, que es lo que más me gusta.
Fue obligada la pregunta sobre sus nuevos proyectos, pero Bielinsky prefirió ser cauto: Tengo algunas ideas, pero todavía no pude avanzar. Sigue siendo muy difícil filmar en la Argentina, y ahora es todo muy intenso como para ponerme a pensar.