Luego de la maldita Los Marginados (1983), de Francis Ford Coppola, y la fallida Leyenda, de Ridley Scott (1985), llegó su primera oportunidad de parecer el actor que insinuaba con El color del dinero, donde su personaje, siempre sonriente, jugaba al pool mano a mano con Paul Newman bajo las órdenes de Martin Scorsese.
Pero no fue ese el papel que le daría fama universal. En 1986, bajo las órdenes de Tony Scott (Un detective suelto en Hollywood II, El último Boy Scout), sería Maverick Mitchell, el piloto de jets que alegremente derribaba a los rusos del cielo azul en Top Gun, una de las películas emblemáticas de la era Reagan.
El héroe y el hombre
Dos papeles transformaron luego a Tom Cruise en un actor importante. Uno de ellos fue el del hermano de Dustin Hoffman en Rain Man, cuando los hermanos se encuentran (1988, Barry Levinson); otro definitivo- fue su interpretación del veterano de Vietnam Ron Kovic en el film de Oliver Stone Nacido el cuatro de julio.
A pesar de que Cruise siguió haciendo películas de mero entretenimiento (como Cocktail, de Roger Donaldson 1988-, o Días de trueno, de Tony Scott 1990, donde conocería a su mujer Nicole Kidman- o Un horizonte lejano, de Ron Howard) Cruise también personificó al abogado militar de Cuestión de honor (Rob reiner, 1992), un film clásico y bien narrado donde comenzaba a burlarse de su personaje.
Lo mismo sucedió más tarde en Entrevista con el vampiro, de Neil Jordan, un film casi gay donde Cruise se reía tanto de su fama de galán como de los rumores que lo señalaban como homosexual. Cosa curiosa, en ese film se encuentra por primera vez con Thandie Newton, su compañera en Misión: Imposible 2, que resulta una de sus víctimas.