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EntretenimientosCineTVCine FantásticoGalerías de fotos Terra TV | Buenos Aires, 29 de mayo de 2000 - 13:13 hs. Última actualización Entrevista con el realizador (1° parte)Marcelo Piñeyro: "Plata Quemada me eligió a mí"Marcelo Piñeyro es, en términos numéricos, el cineasta más exitoso de los noventa. Director de Tango feroz, Caballos salvajes y Cenizas del Paraíso -tres de los mayores éxitos de taquilla de la última década- encaró la difícil traslación a la pantalla de Plata Quemada, adaptación de la novela de Ricardo Piglia. En charla exclusiva con Terra, Piñeyro habla de la producción del film más importante del año cinematográfico argentino.¿Cómo llegaste a hacer Plata quemada? Casi te diría que Plata Quemada me eligió. Había leído la novela como quien lee una novela simplemente. Soy bastante lector pero no soy un tipo de buscar películas en lo que lee. Estaba trabajando en otro proyecto, recién terminaba de filmar Cenizas del Paraíso, y la novela me gustó, sobre todo cómo Piglia construía el relato, esta cosa de meter fuentes objetivas por todos lados y que todo tenga una fuente cierta documentada para hablar del alma de los tipos. Pero la verdad nada más, me gustó y punto. Había pasado un mes, me llama Oscar Kramer y me dice que tiene los derechos y que le interesaba hacer la película. Yo le dije que había leído el libro y que no me sentía el director para esa película. Además estaba trabajando en otro proyecto. Así que tuvimos una larga charla en la que le expliqué por qué no me sentía el indicado para hacerla. En realidad no fue un tema que reflexioné siquiera seriamente; no me despertó ninguna duda. Pero el destino se mete en la vida de uno, fui al Festival de La Habana, cargué libros, como siempre, cargué Plata Quemada, a la vuelta tenía una escala de 45 minutos en Caracas, que se transformaron en 12 horas, tenía en el bolso de mano una novela que estaba leyendo, un par de revistas y Plata quemada. Terminé la novela que estaba leyendo, de las revistas leí hasta la publicidad, y ya no sabía qué hacer, estaba encerrado en un salón y me puse a releerla. Desde la primera página me dije sos un pelotudo, cómo no viste esto.. y ahí me di cuenta que había tenido una lectura muy superficial de la novela. Había quedado en los mecanismos constructivos, en la trama y no había visto los personajes que tenía. Y eso me puso en marcha: me moría por hacer la película, por llegar a Buenos Aires y poder hablar con Kramer. En efecto, lo llamé a las 7.15 de la mañana, pobre hombre, y le dije: mirá Oscar, ¿vos arreglaste con alguien? Y me dice: no, no , te estaba esperando. Yo tenía una idea muy concreta de la película que quería hacer, y primero quería tener una charla con Ricardo Piglia. Si él tenía problemas con lo que yo quería hacer, me abría del proyecto. Tuve esa reunión con Piglia al día siguiente y le conté qué película quería hacer, y otra cosa que para mí era condición: no quería que trabajara él conmigo, cuando yo sé que él trabaja en guiones de cine. Él estuvo totalmente de acuerdo en ambas cosas y entonces a partir de ahí fuimos para adelante.¿Qué se eliminó y qué quedó de la novela? La novela tiene muchas líneas paralelas, y tiene personajes que son muy importantes, -policías, psicólogos, personajes aleatorios- que son muy importantes en la trama y eliminé por completo. Lo que me interesaba era ver la vida y el mundo desde estos tipos. A mí el tema de la construcción del relato me interesa mucho, pero también dejé de lado ese mecanismo constructivo que me había deslumbrado en la novela porque implicaba otro mundo y ver el universo de estos tipos muy desde afuera, siendo muy objetivo. Implicaba un tipo de construcción que no era la que yo quería recorrer para contar estos personajes. Entonces hicimos el camino opuesto. La película tiene tres zonas claras: la primera que es casi una enumeración de hechos objetivos, pero donde ya de partida el acento está puesto más en lo existencial que en lo físico; una segunda zona constituida por las voces de la pareja protagónica; y una tercera zona en donde es como si uno viera la vida desde los ojos de ellos y llegaras ahí a estar encerrado y sitiado por la sociedad toda junto con estos tipos. En ese punto, una cosa que a mí me atrajo mucho de la novela -y esto sí que creo que es lo que más importa en la película- es la doble clandestinidad que tienen estos personajes: una clandestinidad desde lo legal (son delincuentes y están fuera de la ley), y la otra clandestinidad que tiene que ver con su elección sexual, la homosexualidad desde la sociedad. Esa doble clandestinidad es un motor que opera muy fuerte en la película y que para mí fue decisivo para ponerme en marcha.A pesar de cierta oscuridad, en sus otras películas no hay un grado tan grande de crudeza como en Plata... ¿Cómo se llega a eso? Yo siento que hay una cosa que tienen en común las cuatro películas, algo que, para bien o para mal, forma parte de mí que y es que no tomo distancia de los personajes, me enamoro y tomo franco partido por ellos. Por otro lado, creo que hay también en las cuatro películas sobre todo en Tango feroz y en Plata...- una mirada exasperadamente romántica sobre los personajes . Después, por suerte para mí, las películas no me pasaron por afuera, me pasaron totalmente por adentro y yo salí transformado después de cada una; cada film me ha provocado una enorme reflexión como director de cine, como contador de historias. Sin dudas siento que hay un pulso que se me está afinando, yo lo veo en las películas, y en ese sentido, en Plata Quemada hay cuestiones que sólo a mí me importan respecto de la puesta en escena, de la construcción del relato de zonas muy intangibles, como por ejemplo el haberme desmarcado del modo en que me desmarqué de la trama. Son cosas que se me han ido iluminando película a película y espero que todo lo que me provocó Plata Quemada esté en la próxima. Por otro lado, también creo que a mí me preocupa mucho el tema de la escritura en el cine (no literaria sino cinematográfica) y que eso también es producto de haber hecho películas antes. Si bien estudié cine, puesto a hacer mi primer película era como que todo lo que tenía acumulado por el estudio no lograba el clic, el canal; ahora siento que lo estoy logrando.Pero también, a medida que va pasando el tiempo, las películas se hacen más crudas Yo siento que la única que no fue cruda fue Caballos Salvajes, que claramente era otra cosa. Yo venía preparándome para hacer cine, hago mi primera película con todo en contra y me salió bárbara. Yo pensaba: La puta que vale la pena estar vivo. Y así salió Caballos...: una película que en definitiva se trataba de recorrer mi primera relación con el cine, de aventuras, del disfrute puro. Tango..., es temáticamente una película oscura. El problema es que no encuentra, salvo en muy pocos momentos, su track en la forma. Entonces tiene elecciones equivocados, sin dudas. Yo hoy no la haría de nuevo ni que me mataran, pero si la tuviera que hacer de vuelta, la haría totalmente distinta. Pero no es que cambiaría la mirada, sino que esa mirada estuviera mejor armada formalmente. Cenizas... sí es oscura. Viéndola ahora si tuviera que ajustar cosas, -en realidad no volvería atrás sobre lo hecho, prefiero volcar en una nueva y no vivir eternamente retocando una película- la haría aún más oscura. También están los tres años en el medio, que no me pasaron en vano, ni al país tampoco. Y respecto de Plata Quemada, siento que, a pesar de la oscuridad que tiene, por sus personajes, por sus circunstancias, por sus sin salidas es una película que tiene mucha más luz que Cenizas.... Por lo menos tiene ese espacio del amor entre ¨los personajes, de encontrarse, de este reconocimiento del uno y el otro como único lugar en el mundo posible, que sin dudas le otorga otra luz que Cenizas... no tenía. Terra Comentarios publicados |
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