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Mini Cooper S Manojo de nervios Probamos al Mini en su versión más potente y equipada. Un auténtico pura sangre de carrera, inspirado en el famoso modelo de los 60 pero con prestaciones y tecnología de hoy. Motor 1.6 litros de 163 CV y un diseño encantador.
Si bien la gente de BMW trató de mantener el glamour del Mini original, la tecnología aplicada, las suspensiones, las medidas de la plataforma, la motorización junto a equipamiento y dotación de seguridad, lo distancian de manera contundente del producto británico que hizo furor en los 60.
El diseño es encantador, impactante, nadie lo duda. Despierta interés y simpatía a todo el mundo. Respecto al original es 60 cm más largo. El acceso a las plazas traseras es complicado, pero mucho más difícil es ubicarse allí. Otro tanto sucede con el baúl con apenas 150 dm³. Pero nadie lo comprará para llevar a la familia.
| Este Mini es la evolución de un clásico que en su momento fue una revolución entre los autos chicos. |
El equipamiento es completo y el diseño de la plancha es novedoso, transgresor, distinto a todo lo conocido, con una terminación muy buena. La posición de manejo es correcta y los comandos y el instrumental no están ubicados en sitios convencionales o intuitivos. El volante es de tamaño justo con grip agradable y grueso, bien deportivo.
El propulsor se produce íntegramente en la planta de motores que BMW posee en Curitiba y se utiliza únicamente en los modelos Mini. Es un 1.6 sobrealimentado con un compresor volumétrico Roots con una potencia máxima de 163 CV.
La caja de seis marchas está muy bien relacionada, con una 1° larga y el resto de los cambios arrimados, muy juntos, con un selector de llamativa precisión y recorrido tan corto como el del mejor pura sangre, tan es así que da ganas de usarla permanentemente aunque no haga falta. Colabora un embrague de acople perfecto.
La velocidad máxima declarada es menor a la esperada por sus 136 CV debido a una aerodinámica que no lo ayuda. A diferencia de los turbo, el compresor volumétrico entrega la potencia desde el vamos y hasta el régimen máximo sin baches ni alteraciones, de ahí que las recuperaciones sean tan sorprendentes. El consumo no es tan elevado como podría suponerse a priori.
Las suspensiones responden a la tendencia del modelo. Son firmes, de recorrido escaso, con un despeje conflictivo, rígidas e incómodas en pisos irregulares... ni hablar en el empedrado desparejo. Claro que si no fuese así, el comportamiento dinámico no sería tan espectacular.
En el manejo veloz se siente como pez en el agua. Fue pensado para aquel individuo que considera que el manejo no debe limitarse a una tarea rutinaria y que valora la rigidez del chasis y el funcionamiento de las firmes suspensiones que siempre dejan las cuatro ruedas bien apoyadas en el piso.
Dispone de un buen paquete de electrónica que neutraliza posibles errores de conducción, pero cuando se desconecta el control de tracción, aparece su verdadera personalidad con una conducta franca y neutra ayudada por una tracción categórica del tren delantero.
Bajo esas condiciones es donde se manifiesta el extraordinario equilibrio logrado entre las suspensiones, el chasis, el motor y la transmisión con un resultado final difícil de superar. Los frenos están a tono, con un pedal de correcta dosificación aunque por tratarse de un deportivo nato debería tener menor recorrido y mayor dureza.A FAVOR
Diseño e imagen.
Ductilidad del motor.
Comportamiento deportivo.
Robustez estructural.
Selector preciso y relaciones de caja.EN CONTRA
Confort de marcha y despeje reducido.
Plazas traseras y baúl.
Ubicación de comandos.
Insonorización mejorable.
Precio elevado.
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Terra/Motorpress
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