
| | Toyota Land Cruiser Prado 3.0 En las ligas mayores El reemplazante de la Hilux SW4 es mucho más grande, refinado y lujoso. Pertenece a una categoría donde el off road y la exquisitez van de la mano. Un gran 4x4 que en aquí peca de una motorización algo superada y algunos faltantes de equipamiento.
Toyota presentó este Land Cruiser como reemplazante de la SW4, pero para acercarlo a valores que no espanten se sacrificó el motor que se comercializa en Europa (163 CV y common rail) y se le redujo bastante el nivel de equipamiento, tanto en confort como en seguridad.
A primera vista impacta. Es alto, ancho, largo y calza llantas de 17. La personalidad queda definida por las ópticas de policarbonato muy rasgadas y la parrilla dientes de ballena, que cuando aparece en los retrovisores ajenos intimida.
| Son pocos los vehículos que pueden conjugar el on y el off road con la prestancia y solidez del Land Cruiser. |
Adentro, impecable espacio para ocho pasajeros (los del fondo aptos para niños), que sigue sorprendiendo por luz y habitabilidad. La hechura y las terminaciones son irreprochables. En contra: demasiadas (nueve) teclas ciegas y faltantes como el techo solar, comando a distancia del stereo, butacas eléctricas, cierre automático de puertas o cubrequipaje. También le hacen falta, por lo menos, airbags laterales.
El motor es rendidor, confiable y con buena entrega de par a partir de las 2.000 rpm, pero que puesto en la Prado y con una caja automática de cuatro velocidades, acusa la diferencia de peso. Es ágil en ciudad y razonablemente rápido en la ruta, pero exige pedal pesado todo el tiempo con el consecuente gasto en combustible.
La caja acompaña con relaciones ajustadas, pero no puede hacer que holgados 2.100 kg se muevan como una gacela si bajo el capot respiran ajustados 131 CV y la tracción de doble permanente. El sistema de transmisión es sencillo y fiable: diferencial delantero, central (Torsen) y trasero (de deslizamiento controlado). El Torsen se bloquea manualmente en alta y automáticamente en baja.
Las suspensiones rezuman equilibrio, confort y serenidad como para moverse en la cuidad y en los más duros tramos off road. El sistema de dirección es impecable, pero si contara (como debiera por precio) con control de estabilidad y tracción, se evitaría los molestos balanceos.
La Prado cuenta con cuatro discos ventilados, ABS, EBD y Assistance Brake. En condiciones naturales se mostró muy eficiente y seguro, pero a más de 120 km/h y con dos ruedas en el pasto, nos llamó la atención la tendencia a cruzarse mucho más allá de lo normal.
Para el off road de real exigencia, da gusto viajar y salirse del camino con un vehículo de esta categoría. Destila confiabilidad y actitud, es realmente difícil romperlo. Tracciona muy bien y no se queja nunca con una eficiente baja con bloqueo automático de diferencial central.A FAVOR
Actitud off road.
Estilo.
Terminación.
Robustez.EN CONTRA
Consumos.
Equipamiento de seguridad.
Equipamiento de confort.
Equilibrio de los frenos.
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Terra/Motorpress
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