
| | Ford Fiesta Edge 1.4 TDCi Receta distinta El nuevo Fiesta TDCi integra la franja de los Diesel que rondan los 70 CV pero utiliza un propulsor turbo de baja cilindrada desarrollado en conjunto por Ford y PSA. En un segmento cada vez más peleado, ofrece buen precio y un atractivo diseño.
Tras haber probado el naftero 1.6 equipado con el conocido 1.6 Zetec Ro-Cam, en esta oportunidad nos subimos al TDCi, una denominación nueva para el modelo, que nunca había ofrecido un turbodiesel, como para el resto de la gama Ford.
Sigue los lineamientos del Focus en materia de diseño, aunque menos osado que aquél al momento de su lanzamiento hace más de tres años. Los diseñadores lograron una imagen de vehículo sólido y agradable, con cintura alta, techo elevado, luces traseras verticales y un amplio habitáculo.
El espacio disponible en el interior es uno de sus principales argumentos ya que cualquier adulto puede acomodarse sin limitaciones tanto adelante como atrás. Pero merecería adoptar mejores butacas -sujetan poco y son bastante ajustadas en sus dimensiones- y un asiento trasero más anatómico y mullido. El baúl es muy amplio.
En cuanto al equipamiento, el nivel Edge es el más alto disponible para el turbodiesel, reservando el Edge Plus sólo para el 1.6 naftero. Con respecto a éste, muestra como faltantes luces antiniebla delanteras, llantas de aleación y ABS. Posee doble airbag, cuatro levantavidrios y espejos eléctricos, aire acondicionado, cierre centralizado con mando a distancia y CD. La terminación, con algunos materiales plásticos de calidad mejorable y algunos ruidos, es mejorable.
Denominado Duratorq, el Diesel 1.4 de inyección directa common rail y turbocompresor nació bajo la colaboración de Ford y el grupo PSA en el desarrollo de una nueva familia de propulsores. Es elástico y progresivo, carece del tirón del turbo, como si no lo tuviera, empujando así muy parejo hasta las 4.000 rpm. Además el bajo consumo es la otra virtud de este propulsor. La buena autonomía es mérito de éste más que del reducido tanque.Acoplado a una caja de relaciones ideales, es muy ágil en el tránsito urbano y en las recuperaciones en general. El comando de caja, con un vástago bastante largo -no muy agradable visualmente-, lo deja cerca del volante y ofrece cambios rápidos y precisos. Las prestaciones son poco destacables, con una máxima limitada por el excesivo despeje.
El andar en ciudad es más bien durito pero agradable, sin sobresaltos, con un conjunto de suspensiones que demuestra gran eficiencia en la ruta. Va bien apoyado y firme y resuelve todo tipo de curvas con soltura y excelente tenida. La dirección es bastante pesada en las maniobras de estacionamiento pero en la ruta la asistencia es justa y la respuesta bastante rápida. Los frenos demostraron buen poder y distancias cortas de detención, sin tendencia al bloqueo prematuro y con buen tacto en el pedal. A FAVOR
Comportamiento dinámico.
Relación precio-producto.
Habitáculo espacioso.
Consumo austero.
Diseño atractivo.EN CONTRA
Insonorización deficiente.
Butacas poco anatómicas.
Terminación mejorable.
Instrumental.
Velocidad máxima modesta.
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Terra/Motorpress
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