El nivel de terminación no resiste la menor crítica. Ambas versiones destilan calidad en cada uno de los materiales utilizados. La posición de manejo es impecable y sigue los lineamientos de los autos alemanes en general. Los comandos están donde deben y el instrumental es completo, bien iluminado y está respaldado por un ordenador multifunción que entrega toda la información que el conductor requiera.Las suspensiones de ambos son equilibradas y logran un andar confortable en ciudad y pisos desparejos sin desatender la tenida direccional y en curva a altas velocidades en circulación rutera. Sin embargo, notamos que las del TDi son algo más mullidas que las del 3.0, que se manifestaron más firmes y con menor rolido.
La caja de cambios Mutitronic juega un papel decisivo en el comportamiento del 3.0 (ver Relaciones infinitas). El TDi, por su parte, utiliza una caja manual de seis marchas y relaciones largas. En cuanto a la aceleración, el V6 3.0 se mostró más ágil por razones obvias: 63 CV a su favor. Claro que en recuperación en cambios altos, al TDi la Multitronic le saca ventajas claras.
El poder frenante está dentro de lo que uno espera de las marcas alemanas top y prácticamente han compartido tiempos y distancias. El equipamiento de seguridad los pone en un mismo nivel. Airbags por todos lados, incluidos los traseros, ABS de última generación, control de tracción y estabilidad, repartidor de frenada... no falta nada.
A FAVOR
Motorizaciones eficientes.
Transmisión Multitronic (3.0).
Nivel de terminación.
Comportamiento rutero (3.0).
Equipamiento de confort y seguridad.
EN CONTRA
Plazas traseras mejorables.
Visibilidad posterior.
Garantía limitada.
Baúl: capacidad y acceso.
Multitronic no disponible en la versión quattro (3.0).