Disponible en versiones de tres y cinco puertas con dos niveles de equipamiento, mantuvimos un contacto con la opción más básica del Fiat Uno, que sobre un valor de 9.588 pesos de lista, se ofrece a un precio promocional de 8.490 dólares, es decir, menos de 4.000 dólares.
Casi sin diferencias desde su lanzamiento en Europa, sólo un leve retoque afectó a la trompa en 1992. Su imagen aparece desactualizada ante los nuevos referentes del segmento, pero aun se mantiene con cierta aceptación pese a los años. Para este S 2002, la novedad pasa por la adopción del nuevo logo de Fiat en el frente.
| Por menos de 4.000 dólares el Uno ofrece lo de siempre, y la posibilidad de llegar al “cero”. |
En el interior todo está como en 1995, cuando recibió un importante restyling. La posición de manejo es conflictiva, con la butaca elevada y sin regulación en altura, algo de lo que también carece el volante. El instrumental es insuficiente. Velocidad, nivel de combustible y testigos luminosos, nada más.El espacio para los pasajeros es lógico y sólo un respaldo trasero muy vertical atenta contra la comodidad. El equipamiento se limita a radio con pasacassette. No tiene espejo retrovisor derecho, ni limpia lavaluneta, ni desempañador. El espejo y el aire acondicionado forman parte de la lista de opcionales. La terminación no es de lo mejor, pero no se puede exigir demasiado por el precio.
Pero no todas son contras. El motor es una actualización del 1.3 que equipaba al Spazio, con inyección multipunto. Se muestra confiable, silencioso, elástico y, pese a que no es muy moderno, económico. En ruta puede recorrer hasta 800 km y en ciudad su tanque de 50 litros permite circular por más de 500 km.
La caja está bien relacionada y el selector es rápido y preciso, la dirección no es asistida y requiere esfuerzo sólo en maniobras de estacionamiento, la visibilidad y agilidad son dos cualidades que se agradecen en el tránsito y los frenos responden bien en condicione normales, pero ante la exigencia tienden a perder la línea.
El comportamiento es el tradicional del Uno. Saltarín en la ciudad y predecible en la ruta, pese a la alta tendencia al balanceo de la carrocería y una tendencia subvirante en curvas lentas. En síntesis, el Uno no ofrece sorpresas, pero puede satisfacer el deseo que muchos tienen: un 0 km. aun en estos tiempos de crisis.A FAVOR
Maniobrabilidad/agilidad.
Motor y consumo.
Precio accesible.EN CONTRA
Equipamiento mínimo.
Posición de manejo.
Terminación mejorable.
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Terra/Motorpress
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