
| | Prueba a fondo BMW M3: Instinto asesino Con aspecto de auto casi doméstico, el M3 es un deportivo de pura sangre, con prestaciones bestiales y un comportamiento dinámico de primer nivel. Se puede conducir como un auto de carrera o como la más dócil de las berlinas, lo que lo pone en condiciones de competir, tanto con una Audi como con un Porsche.
La base de este M3 es una coupé de la Serie 3, reforzada en varios sectores, con suspensiones más rígidas, despeje reducido, agregados aerodinámicos sobrios y necesarios, grandes tomas de aire integradas al spoiler delantero y llantas de 18 pulgadas que albergan inmensos frenos de disco ventilados. Todo esto logra que se muestre musculosa, plantada en el piso como pocos deportivos.
El equipamiento es completo, dejando de lado eso que es un tema secundario para los deportivos. Las terminación es la típica de BMW. Las posibilidades de regulación frente al volante son infinitas por lo que sentarse con comodidad tras el volante es sencillo. El instrumental es de lectura inmediata y está apoyado por un ordenador de abordo multifunción.
| La máxima está limitada, pero las aceleraciones son impresionantes. |
El funcionamiento del motor es impecable. 343 CV con 3,246 litros de cilindrada y sistema de distribución variable Vanos. Muy cerca de la eficiencia absoluta en motores para este tipo de autos ya que conjuga prestaciones con una gran ductilidad para el manejo relajado en ciudad. Hasta el consumo es más que razonable considerando sus performances. La máxima está autolimitada a los 250 km/h, pero en aceleración se le atreve a los más prestigiosos 6 segundos.
Las suspensiones están pensadas para altas performances pero sin descuidar el andar ciudadano sobre superficies desparejas. Eso sí, debido al perfil de los neumáticos las calles de Buenos Aires son un permanente peligro para el flanco y la integridad de las llantas, en el caso de comerse un pozo.
Al M3 hay que respetarlo. Es cierto que el control de tracción, el autoblocante y la electrónica juegan su papel, pero ante el simple hecho de presionar una tecla y desconectar los sistemas de seguridad, el M3 pasa a ser un objeto sólo apto para expertos. El tren trasero tiene una neta tendencia al barrido. Los curvones amplios son su terreno favorito.
Sólo en terrenos desparejos las suspensiones hacen sentir su rigor y las consecuencias se transmiten a la altura de los riñones. Los frenos merecen un capítulo aparte. Los 69,3 metros para la prueba de 140-0 km/h son contundentes. Frena tanto que es difícil definir cuál es el lugar justo para iniciar la maniobra.
Llega a los concesionarios a 96.000 dólares. En estos tiempos de corralitos, falta de efectivo y dólar por las nubes, parece una fortuna incalculable. Pero siempre habrá quienes dispongan del dinero para darse los gustos en vida. A FAVOR
Comportamiento deportivo.
Poder frenante.
Puesto de conducción.
Equipamiento de serie.EN CONTRA
Falta de auxilio/criquet.
Acceso y espacio posterior.
Confort de marcha en ciudad.
Precio elevado
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Terra/Motorpress
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