Como en todos los autos de la marca, el motor es del tipo boxer. Con dos litros y turbocompresor desarrolla 218 CV y contundentes 28,9 kgm de par máximo a 3.600 rpm. Esas características junto a la excelente relación peso/potencia de sólo 6,35 kg/CV y las cortas relaciones de caja explican las brillantes aceleraciones, con un registro de 0 a 100 km/h de sólo 6,17 segundos y 0-1000 metros en 26,7 segundos.
La máxima alcanzada es de 223 km/h. El consumo es elevado bajo cualquier condición de marcha, pero sobre todo en ciudad.
Las altas performances se combinan con un comportamiento absolutamente deportivo producto de un esquema de suspensiones bien firme y por demás eficiente. La tracción integral con diferencial trasero de deslizamiento limitado permite una excelente adherencia sobre cualquier superficie y aceleraciones con mínimos patinamientos. En ciudad, el confort de marcha se ve severamente afectado por la dureza de las suspensiones.
En cuanto a los frenos, los cuatro discos ventilados demuestran su poder en frenadas cortas sin fatigas ante reiteradas solicitaciones. Por su parte, el ABS funciona sólo cuando debe, no se acciona prematuramente.
A pesar de que el verdadero encanto de este Impreza WRX radica en su deportividad, no hay que olvidarse que es un auto caro. Por lo tanto la terminación podría mejorar en algunos detalles y el equipamiento ser un poco más generoso. También en materia de seguridad muestra faltantes, como los airbags laterales y los apoyacabezas traseros. Pero al acelerarlo, todo pasa a un segundo plano.
A FAVOR
Grupo motor-transmisión.
Performances (aceleración).
Comportamiento intachable sobre cualquier superficie.
Posición de manejo.
Garantía de 3 años
EN CONTRA
Consumo elevado.
Faltantes de equipamiento.
Plazas traseras limitadas.
Detalles de terminación.
Confort de marcha.