Boca grita campeón con lo justo

Boca sufrió, aguantó y hasta perdió 1-0 con Tigre, pero pudo gritar campeón luego de dos años y medio. El Matador entregó todo y logró la ventaja gracias a Lázzaro, aunque no alcanzó. El Xeneize festeja su título 23 a nivel local.
El primer tiempo tuvo nervios, imprecisiones y demasiados roces. Ninguno contó con claras ocasiones de gol y tampoco se hicieron dueños exclusivos del balón.
Se esperaba que Tigre saliera con todo a hacer la diferencia, pero quizás también el miedo escénico hizo que esperara en mitad de cancha y apostara por los contragolpes. Morel no estuvo fino y Luna, acertado en los últimos metros. Por eso, el Matador no pesó en el área de García.
Y Boca, sin Riquelme, careció de dominio de pelota. Gracián no fue la referencia de juego esperada. Lo positivo fue el incansable trabajo de Battaglia en mitad de cancha y las subidas de Dátolo por izquierda.
Figueroa contó con la mejor chance del encuentro, remató a la carrera y el debutante Ardente respondió bien para neutralizar el balón con su pecho.
Ya sobre el final de la primera etapa, Boca y Tigre tuvieron dos ocasiones inmejorables.
Ibarra encabezó un contragolpe a la salida de un córner, asistió a Dátolo que se fue solo ante el arquero de Tigre. Pero en los últimos metros, de forma increíble, el volante zurdo adelantó la pelota y se la entregó en las manos a Ardente.
Luego, Morel recibió la pelota en soledad en campo xeneize, tras un error del rival. Corrió unos metros, remató antes que un defensor le salga al cruce, y el balón fue directo al pecho de García.
Durante gran parte del segundo tiempo, ambos siguieron con los pases imprecisos y pocas chances de gol. Boca hacía correr los minutos en un juego muy friccionado.
Sin embargo, a los 24 minutos, un centro cruzado al área xeneize le puso emoción al partido. Lázzaro se anticipó a una floja salida del arquero García y, de cabeza, puso el 1-0. Para colmo, el uno de Boca tuvo que ser reemplazado inmediatamente por el debutante Josué Ayala, debido a una molestia en la ingle.
Desde ahí, el Xeneize comenzó a tener presión sobre su espalda, ya que no encontraba la forma de llegar al área rival con claridad. Sabía que un gol de Tigre lo dejaría sin el título.
Pero eran tantos los nervios de ambos jugadores que las llegadas siguieron sin aparecer. Los arqueros tuvieron poco trabajo, pese a los últimos intentos de Tigre, con el corazón y sin fútbol, para conseguir el ansiado campeonato.
Boca esperó el pitazo final de Pezzotta, con mucho sufrimiento, replegado y apostando al contragolpe, para poder festejar. Luego de dos años y medio, desde el Clausura 06, Boca gritó campeón.