El heroico Estudiantes es el campeón

Corazón salvaje. Así debería titularse esta increíble película del Estudiantes campeón del Apertura 2006. Porque si se puede destacar algo entre tantas virtudes, es la entrega de un equipo que nunca se dio por vencido aún vencido. Y encontró su premio de una manera soñada: demostrando ser el mejor en una final histórica.
La estadística dirá que Estudiantes superó 2-1 a Boca, con goles de Sosa y Pavone. Pero la historia no sólo se quedará con la frialdad del resultado, sino que inmortalizará los nombres de estos guerreros, que tuvieron un líder fuera de la cancha como Diego Simeone, y otro dentro, como Juan Sebastián Verón.
Estudiantes es un justo campeón y así lo convalida el gesto noble de los hinchas de Boca. Sí, en este fútbol infectado de violencia, los xeneizes sumidos en una amargura inexplicable, tuvieron la grandeza de aplaudir al campeón, como reconocimiento a una campaña extraordinaria.
Fueron 23 años de frustraciones. Pero la espera valió la pena. Estudiantes se quedó con el título en una remontada tremenda. Ganó 13 de los últimos 14 partidos que disputó, incluida esta final. Aprovechó los traspié de un Boca que se creyó vencedor antes de tiempo. Y el destino le pasó factura.
El plantel Pincha recurrió a la histórica tradición de aquel Estudiantes multicampeón de los años 60. Corazón, sabiduría y convicción para pelear por un sueño fueron las claves del equipo de Simeone. Y en esta final, mostró todo el coraje para dar vuelta la historia y nada menos que ante un Boca especialista en definiciones.
El partido arrancó con la emoción que merece una final. Boca pegó primero. Parecía que Estudiantes era el que asumía el rol protagónico con el manejo de Verón. Pero apareció el oportunismo de Palermo para escaparle a su marca y conectar, en el segundo palo, un centro de Ledesma y provocar así la primera explosión en Liniers.
Estudiantes acusó el impacto porque a partir del gol de Palermo perdió el orden y la presión que había insinuado en el arranque. De todos modos, tuvo dos chances con la especialidad de la casa, el juego aéreo. Primero lo tuvo Alayes ante una mala salida de Bobadilla y luego fue Ortiz el que conectó de manera defectuosa el balón para perderse el empate.
Boca, por su parte, recuperó la capacidad de controlar el balón que había exhibido durante todo el campeonato y que perdió fatídicamente en las últimas dos fechas. Fue así como Ledesma y Guillermo pusieron en aprietos a una defensa mal parada que dejó peligrosamente espacios para la contra de Palacio y Palermo. Justamente el Loco se perdió el segundo al fallar un mano a mano con Andujar.
El nerviosismo de la final llegó a su punto máximo cuando Ledesma y Alvarez se dejaron llevar por el ímpetu y terminaron protagonizando un ingenuo encontronazo que derivó en la expulsión de ambos. El final establecería que Boca salió perdiendo del incidente.
Estudiantes salió a buscar en el complemento y aprovechó el retraso de un Boca que resignó toda chance de ataque para apostar solamente a la velocidad de Palacio o al oportunismo de Palermo. La Volpe dejó en claro la postura de su equipo y mandó a Calvo a la cancha en reemplazo de Guillermo para reforzar el sector derecho.
Y de tanto empujar, el equipo de Simeone encontró el empate con un soberbio tiro libre de Sosa luego de que el Cata Díaz derribara a Pavone en la puerta del área. La igualdad fue el premio para la actitud del Pincha y un castigo para la pasividad de Boca, que en el primer tiempo había sido el claro protagonista.
El partido se encaminaba para el alargue, pero este Estudiantes de los milagros aprovechó una falla enorme en la defensa de Boca para lograr el segundo tanto y establecer el delirio en La Plata. Cahais dejó pasar la pelota para Bobadilla, pero Pavone anticipó al arquero y convirtió un gol histórico.
Pocos creían en la hazaña pincha. Pero Simeone y sus muchachos nunca resignaron su ilusión y lucharon hasta el final. El destino quiso que la película de Estudiantes tenga un final feliz. Y La Bruja Verón le dedicó el milagro justamente a su amigo el ruso Prátola, que seguramente estará agitando el festejo desde el cielo.
Franco Robledo / Terra Argentina