
| | Doble prueba BMW X5 3.0d/3.0i: Difícil decisión Enfrentamos las dos nuevas versiones de la X5. Una naftera de 231 CV y otra Diesel de 184 CV con equipamientos de confort y seguridad similares junto a un comportamiento rutero impecable, donde este modelo se siente más a gusto que en el off road. Evaluación profunda de un Sport Utility de alta gama.
La BMW X5 está lejos de ser un verdadero off road, se trata de un vehículo de lujo, de performances similares a las de un automóvil de gama alta, gran nivel de equipamiento y confort de marcha, con el agregado de poseer tracción inteligente y permanente a las cuatro ruedas.La elegancia del diseño de la X5 es innegable. Líneas bien logradas y fluidas pese a la altura del techo al piso. La primer diferencia se muestra en que la versión Sportive (en este caso la 3.0d) aparece mucho mejor plantada debido a la combinación de neumáticos y llantas en distinta medida que la Executive.
| Sin dudas, la X5 es un Sport Utility de alto nivel poco apto para el off road. |
El espacio interior no ofrece limitaciones, en cambio, el volumen utilizable del baúl no es de lo más generoso ya que apenas supera los 400 dm3. El equipamiento es completo, como se espera en relación al precio y sólo se nota la falta de lavafaros de serie. Hasta el equipo de audio es de primer nivel.
Las suspensiones, al transitar por caminos abruptos, muestran algunas limitaciones en lo que respecta al recorrido pero son de impecable comportamiento en asfalto o pisos consolidados. La posición de manejo es similar a la de un Serie 5 con la diferencia que el conductor se ubica más arriba y alejado del piso.
La principal diferencia la hacen los motores. El 3.0d es un seis cilindros en línea de 3 litros y 184 CV y el 3.0i, con una configuración similar rinde 231 CV. Obviamente el par máximo del naftero (31 kgm.a 3.500 rpm) es inferior al del Diesel (42 kgm. a 2.000 rpm), pero ambos propulsores son de última generación y por consiguiente tanto en funcionamiento como en eficiencia y prestaciones están en el escalón más alto del podio.
La tracción es permanente y dispone de transmisión de cinco marchas por medio de una caja automática Steptronic la que reparte el par en 38% adelante y 62% atrás mediante un diferencial central a lo que se agrega control de tracción (ASC-X). Por su parte dispone de un control de descenso (HDC) que se activa pulsando una tecla en la consola central y que permite que el auto no supere los 10 km/h en las pendientes en descenso.Los 47 CV en favor de la naftera se manifiestan, sobre todo, en procesos de aceleración y reprise, en tanto los consumos, por lógica, son más elevados que respecto a las berlinas que utilizan el mismo motor. De todas formas, los valores no son alarmantes y la autonomía, en especial en la 3.0d, es más que generosa.
Para la X5 3.0d es precio de lista para versión Executive es de u$s 79.600, pero en el caso del vehículo probado hay que sumar las el paquete que la transforma en Sportive que significa un desembolso extra de u$s 2.230. La X5 3.0i, en la versión Executive probada, cuesta u$s 73.600. A FAVOR
Comportamiento rutero.
Motorizaciones.
Autonomía (3.0d).
Equipamiento de serie.
Diseño y estilo.
Confort de marcha.
Seguridad activa/pasiva.
Terminación.EN CONTRA
Precio elitista.
Limitaciones off road.
Baúl: capacidad/acceso.
Garantía limitada.
Ausencia de lavafaros.
Consumo en ciudad.
Auxilio temporal.
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Terra/Motorpress
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